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Latinoamericanos cuentan
historias de fe
Por Linda Bloom,
6 de marzo, 2007
CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá, (UMNS)— Cuando el Rdo.
Juan Alberto Cardona, Obispo metodista de Colombia,
fue secuestrado y detenido por corto tiempo por un
grupo guerrillero de su país, él compartió una copia
del Aposento Alto con el jefe del grupo.
Cuando el jefe de la guerrilla soltó a Cardona, le
pidió más copias de la guía devocional metodista
unida.
Cardona compartió esta historia con los
participantes de la consulta llevada a cabo los días
1 al 4 de marzo por las Iglesias Metodistas de
Latinoamérica y el Caribe junto con la Iglesia
Metodista Unida. La consulta, que se realizó en la
ciudad de Panamá, fue auspiciada por un comité que
está estudiando las relaciones entre dichas
iglesias.
Cardona es el primer obispo de una pequeña pero
creciente iglesia que fuera organizada formalmente
hace sólo 10 años, pero que ha recibido
reconocimiento nacional por su inclusión de mujeres,
jóvenes y varios grupos étnicos. La iglesia se ha
ganado el respeto de tanto la guerrilla como de los
paramilitares que están en guerra en Colombia.
“Todas nuestra congregaciones están en la zona de
conflicto”, explica Cardona. “Podemos viajar en el
corazón del conflicto y nosotros mismos no estamos
en peligro”.
El peligro y amenaza a los derechos humanos han sido
una preocupación constante en Latinoamérica durante
las últimas décadas, según el Obispo Neptalí Aravena
Bravo, de Chile, quien ha tratado de poner al día a
los participantes de la consulta respecto al
contexto social del continente.
Muchos países latinoamericanos han sufrido golpes
militares “en el pasado reciente, cosas que todavía
afectan a Latinoamérica”, afirma Aravena. Los
militares siguen siendo una amenaza a las
democracias débiles, mientras que las “mejoras”
económicas a menudo significa que grandes industrias
Norte Americanas trasladen sus factorías
contaminantes al sur donde hay menos regulaciones.
“Somos países donde la trama social ha sido
desecha”, dice Aravena. “Ahora no hay nadie que
pueda representar a la gran mayoría de la
población”.
Una gran población católico-romana
Aravena afirma que el metodismo no es valorado en
una cultura dominada por la Iglesia Católico Romana.
“No obstante, hemos estado creciendo en una manera
sorprendente en Latinoamérica. Este crecimiento
tiene muy preocupados a los católicos”, añade.
En Chile, por ejemplo, el 73 por ciento de la
población se identifica como católica, pero sólo el
9 por ciento asiste regularmente a la misa
dominical, según el obispo. El mismo Aravena ha sido
elegido como el capellán protestante del nuevo
gobierno chileno y está al mismo nivel que el
capellán católico.
Con todo, los protestantes latinoamericanos no
tienen el impacto suficiente en la sociedad, según
Aravena, en parte porque no hablan con una sola voz
unificada. Además, las denominaciones históricamente
principales son “extremadamente pequeñas” comparadas
con los crecientes movimientos pentecostales.
Brenda Armstrong, vicepresidenta de la Iglesia
Metodista del Caribe y las Américas, dice que el
Caribe tiene un “pueblo calidoscópico” con una
historia de explotación y esclavitud.
“Las naciones europeas y los exploradores vieron al
Caribe como un lugar al cual venir para llevarse
cosas”, dice. Un legado de colonialismo existe hoy
particularmente cuando la gente busca identidad y
unidad.
Cultura estadounidense
El Obispo metodista unido Peter Weaver, al describir
la actual cultura social de los Estados Unidos, hizo
notar un individualismo y aislamiento creciente, al
mismo tiempo que la cultura del país se importa
alrededor del mundo.
“El movimiento misionero ayudó a la gente de los
Estados Unidos a aprender que su mundo no es el
único mundo”, afirmó. Pero hoy muchos no están
experimentando estas conexiones globales.
Más aún, Weaver observa un nuevo hambre espiritual
entre los americanos y apuntó a nuevas asociaciones
que combinen riqueza y creatividad para terminar con
la pobreza y para abordar otras necesidades sociales
en el mundo.
Un reportaje del Servicio Metodista Unido de
Noticias (UMNS)
Traducido al español por la Oficina de Recursos en
Español
Comunicaciones Metodistas Unidas, Nashville
Tennesse.
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